Inteligencia artificial
La Inteligencia Artificial (IA) es la combinación de algoritmos planteados con el propósito de crear máquinas que presenten las mismas capacidades que el ser humano. Una tecnología que todavía nos resulta lejana y misteriosa, pero que desde hace unos años está presente en nuestro día a día a todas horas.
Tipos de Inteligencia artificial según su capacidad
De los diferentes tipos de Inteligencia Artificial, este tipo de IA, desde un punto de vista teórico, es capaz de realizar cualquier tipo de tarea con la misma efectividad que un ser humano biológico. Es decir, se trata de una IA cognitiva o, dicho de otro modo, con personalidad, aunque aún está en una fase muy temprana de desarrollo. A diferencia de la Narrow IA, se trata de simular en la máquina todos los procesos cerebrales humanos para la toma de decisiones de forma autónoma en diferentes escenarios.
Esto implica que la AGI tiene la capacidad de evaluar y detectar diferentes necesidades, procesos e incluso emociones para actuar en consecuencia. Por ejemplo, se pueden modelar estrategias a partir de las interacciones, comportamientos, dudas y necesidades más comunes de los usuarios de una plataforma.
Aunque se desconoce hoy en día si se puede alcanzar este grado de complejidad, la súper IA debería ser capaz de realizar cualquier actividad mejor que un ser humano, sin necesidad de replicar necesariamente su comportamiento.
Por tanto, de los diferentes tipos de Inteligencia Artificial este tendría la capacidad de pensar, razonar y aplicar juicios propios ante cuestiones complejas de forma consciente y autónoma. Y más aún: planificar en base a la experiencia, aprender y comunicarse por sí sola.
Algunos investigadores consideran que es posible llegar a este nivel de tecnología pues al ser el cerebro un sistema mecánico, debería ser posible simularlo mediante materiales sintéticos, aunque las complejidades del pensamiento humano sugieren una imposibilidad tanto física como biológica.
Además, la capacidad de razonamiento avanzado de los seres humanos requiere un análisis meticuloso de las posibles consecuencias medioambientales y éticas que esto puede acarrear en las futuras máquinas.
Tipos de IA según su funcionalidad
Máquinas reactivas
Se trata de la IA más básica, en la que se implementa un determinado rango de respuestas (reacciones) para peticiones concretas. Por tanto, la máquina sólo dispone de un rol de respuesta, es decir, está automatizada para reaccionar ante una determinada acción sobre el presente.
Tampoco pueden utilizar experiencias previas en las que basar la toma de decisiones actuales porque no tiene la capacidad de aprender y administrar una base de datos interna para ejecutar lo que absorbe y evolucionar.
Uno de los ejemplos clásicos en el desarrollo de este tipo de máquinas fue la supercomputadora “Deep Blue”, creada por IBM en la década de los noventa, y que venció a los mejores ajedrecistas del mundo, entre ellos, Garry Kasparov.
En este caso, la máquina, que sigue siendo completamente reactiva, es capaz de almacenar experiencias pasadas o aprender de los datos recientes por un periodo de tiempo corto y limitado. Esto le permite generar acciones puntuales a partir de la información recabada y añadirla a su programación para crear nuevos patrones de comportamiento y respuesta para un futuro no lejano.
Asimismo, como en el caso de las máquinas reactivas, no se genera un aprendizaje en base a la experiencia. Como ejemplo de este tipo de IA tenemos los coches autónomos, que analizan la velocidad y dirección de otros vehículos.
En el ámbito de la psicología, la denominada ‘teoría de la mente’ implica que los seres humanos poseen pensamientos y emociones que afectan a su propio comportamiento y definen lo que conocemos como interacción social.
Por tanto, si las máquinas van a andar entre nosotros, deberán tener una comprensión sobre cómo pensamos y cómo sentimos. Además deberán llegar a saber qué esperamos y cómo queremos que nos traten. Tendrán que ajustar su comportamiento en consecuencia. Esto nos lleva al siguiente nivel de IA.
En el futuro las máquinas serán conscientes de sí mismas. Ese es el camino que algunos científicos se han fijado como horizonte, aunque aún no se han desarrollado prototipos concretos.
Actualmente no hay ninguna máquina que sea autoconsciente. A nivel computacional, este es el objetivo más ambicioso al que se enfrenta la IA. Una máquina autoconsciente estaría capacitada para almacenar datos pasados y, en base a ellos, crear un juicio propio y actuar de forma conveniente.








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